Archivo de Noviembre 2007|Página de archivo por mes
Francisco Vargas cuenta la partitura del violín
Entrevista con Francisco Vargas director de “El violín”
Liliana Flores Martínez
Reportera
CIUDAD de MÉXICO.- “El violín” cuyo estreno se espera para el 27 de abril y ser distribuida por Canana Films, tiende un vínculo humano entre las dos partes; las diferencias parecen desvanecerse transitoriamente (y sirven para que el film ponga algún matiz en el dibujo de los malos y los buenos), pero llegado el punto límite, el choque es inevitable. Francisco Vargas busca una dimensión moral y poética para subrayar las diferencias en ese duelo que da sustento dramático al film y por eso elige un remate más romántico que realista: opone la dignidad de uno a la prepotencia del otro.
El director, un conocido productor radial que debutó en el cine haciendo cortometrajes, comento para unomásuno “el blanco y negro me permitió, además, manejar la idea de los polos opuestos, que no todo es blanco y negro aunque lo parezca, que hay gamas de grises”.
Es una película llena de encuentros y de música, ¿qué le inspiró para escribir el guión de “El violín”?
Siempre había tenido ganas de escribir un guión sobre la realidad oculta de México, sobre los que Luis Buñuel llamó “Los Olvidados” en 1950. Para hacerse oír, esas voces olvidadas recurren incluso a las armas. Además de las numerosas guerrillas y conflictos de América Latina, me inspiró una novela de Carlos Prieto donde se narran las increíbles aventuras de un violonchelista. La fuerza de este músico, que va cada día al campamento enemigo para tocar el violonchelo que le confiscaron hasta conseguir que se lo devuelvan, me marcó y se me quedó grabada. Me recordó toda la literatura en que la música y la guerra entran en un peligroso juego dialéctico.
¿”El violín” hace referencia a una actualidad política?
Es una protesta por el México escondido, el de unas voces ahogadas que acaban por tomar las armas para hacerse oír. Es una película que plantea preguntas que se han quedado sin respuestas. Es increíble que la violación de los derechos humanos, la marginalidad, la miseria de millones de personas, la represión armada, la carencia de democracia o de justicia social sean los grandes temas ausentes de los discursos políticos.
Para definir a la guerrilla, insiste mucho en las voces ahogadas, las voces recuperadas a través de la música. ¿Ha realizado un trabajo específico en cuanto al sonido?
Queríamos obtener un máximo de ambientación natural. Enfoqué el diseño del sonido hacia un empobrecimiento progresivo para marcar un crescendo muy sensible desde el silencio hasta la música. Quise que el espectador sintiera el peso del silencio del bosque donde se esconde la guerrilla, de los gritos desgarradores de los pájaros, de la profundidad de la vida nocturna. El espectador escucha el espesor del silencio de los oprimidos. Escucha la pesada amenaza de las armas de los militares.
¿La música de la película tiene que ver con la música popular mexicana?
Desde pequeño he oído música popular mexicana. En mi primer largometraje quise que la música tradicional ocupara un lugar importante. El estribillo que suena a lo largo de la película y que Lucio canta al final pertenece a una canción clásica mexicana. A pesar de que las diversas músicas tradicionales mexicanas se pierden poco a poco por falta de reconocimiento a escala nacional y apoyo público, siguen teniendo una riqueza impresionante. La mayoría de los temas musicales de la película, el de la taberna, el del campamento de refugiados y el del final de la película, están compuestos por el ahijado de Don Ángel (Don Plutarco), Cuauhtémoc de Tavira.
¿Los diálogos hacen eco al trabajo realizado por la música?
Me gusta escribir diálogos y trabajarlos hasta conseguir que se acerquen lo más posible a la realidad cotidiana. He querido que fueran fieles a la tradición oral: la economía verbal, el acento rural y expresiones idiomáticas. En este sentido, Don Plutarco es el personaje más enigmático de todos. Habla utilizando letras de canciones, proverbios, palabrotas, fórmulas orales. La canción y el cuento que enseña a su nieto Lucio son ejemplos típicos de la tradición oral tal como se oye en México.
¿Quiso que el juego interpretativo de los actores reforzara ese realismo popular muy cercano al documental?
Siempre quise que se tuviera la sensación de estar en una realidad documental. Por eso me esforcé en crear ambientes totalmente realistas que van más allá de la “realidad” de la ficción tradicional. Para conseguirlo, decidí trabajar con actores no profesionales, gente de las comunidades rurales e indígenas, fui apoyado por algunos actores profesionales. La mayoría de los personajes y fueron escogidos en los lugares donde rodábamos. Don Ángel Tavira, que interpreta a Don Plutarco, el protagonista, no es un actor profesional. Sin embargo, es un auténtico descubrimiento: músico popular, virtuoso del violín, empresario, hombre sensible, actor nato.
¿La película hace referencia a un contexto histórico preciso?
Cuando escribí el guión, permití que hubiera un doble juego. Por un lado, la película se refiere a situaciones conflictivas y a guerrillas que llevan al espectador a pensar en las luchas populares mexicanas en el sentido de Zapata y de su reivindicación “Tierra, justicia y libertad”, y las de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Chile e incluso Colombia. Por otro lado, construí la historia de forma que no hubiera un contexto espacial o temporal concreto. Aunque la película se refiera a acontecimientos sociopolíticos, nos esforzamos en no particularizar y englobarlos a todos con el fin de simbolizar la lucha del pueblo latinoamericano en su conjunto.
¿Cómo consiguió obtener el tono narrativo de la interpretación de los actores?
Para conseguir el tono dramático hiperrealista, quise sobre todo que se mantuviera la simpleza de los diálogos, que fueran populares y ahorrativos. Algunos actores procedían del teatro y no fue difícil llevarlos al universo de la frase única y del silencio. Los demás eran voluntarios: su espontaneidad y entusiasmo creó un ambiente único durante el rodaje. Además, su profundo conocimiento de los lugares donde rodábamos prestaba a sus actitudes y diálogos un realismo crucial para la película. Concentré toda la tensión de la acción dramática en la oposición entre Don Plutarco y el capitán. Aunque la atmósfera de la película pueda recordar a una guerrilla u otra, el encuentro entre los dos hombres, su pasión común por la música durante el sin sentido de la guerra, permite descubrir la humanidad universal de la película. La de dos seres obligados a realizar una terrible elección: seguir sus ideales hasta el final, o comprender al otro y cambiar de bando. Cumplir con el deber o traicionar… La música o las armas.
Le quiero hacer justicia a cuando era chico y no me entendía con el mundo
Liliana Flores Martínez
Reportera
CIUDAD de MÉXICO.- La película mexicana “Drama/Mex”, que se estrenará el próximo viernes en la Ciudad de México, y a partir de abril en el resto del país, rompe con todos los esquemas del cine nacional, pues no contó con ningún apoyo oficial para su realización, mencionó en entrevista su director Gerardo Naranjo.
El cineasta, quien tiene todas las esperanzas puestas en su drama, dijo por otra parte que aunque su película ya ha participado en varios festivales de América y Europa, esa etapa ha quedado cerrada para dar paso a la distribución, “otro proceso muy pesado que una producción independiente debe llevar a cuestas”.
Al término de la conferencia de prensa en que se dieron a conocer detalles del filme, comentó: “No se puede definir el drama que vive un país como México a través de una película. El devenir de nuestro país nada más se puede abordar de una manera objetiva y clara por medio del cine, con toda su magia y claridad”.
Con 40 copias, cantidad nada despreciable para una producción independiente, dijo que el filme que realizó lo hizo “tomando el riesgo por parte de todo el equipo: director, actores, técnicos, en fin, todos quienes tomamos parte en el proyecto decidimos que hacer la película con nuestros propios recursos era más que un acto intrépido, de honestidad”.
Por eso, el resultado es una película artesanal, familiar, en la que todos convivieron de manera sana y tranquila con todos. “Fue como estar con los hermanos, los tíos, los primos. Con toda la familia que se dedica a lo mismo que uno, pero con diferentes especialidades”, mencionó el director al hacer un recuento de la obra.
Comenta Gerardo Naranjo que en México el grueso de los productores y directores hacen cine con un afán perfeccionista, y al no lograrlo crean cosas insípidas, sin color, sin dolor ni sabor, que poco gustan al público a la hora de ser exhibidas. “Por eso busco hacer cosas de calidad, para acabar con tanto churro”.
En ese sentido, desafió a las reglas establecidas por la cinematografía nacional e internacional, desde el equipo técnico que empleó, hasta optar por no tocar puertas de financiamiento oficiales.
Al cuestionarlo sobre el costo del filme Naranjo explica “la película no se cuanto costó y nunca lo sabremos, por el hecho de que no sabremos el sacrificio de gente que no cobró e hizo la película, lo que podemos contar es el dinero constante y sonante que invirtió la gente al final”.
Lo que estoy tratando es darle valor día a día de la gente que desinteresadamente que dio todo su sacrifico por la película, es la gran incógnita cuanto costó la película, pero definitivamente no costo mucho, básicamente se levanto gracias a donaciones de gente que nos ayudó, regaló a la producción cámaras, negativos, revelados, procesos, al final no es una película de números sino de cuánta gente ayudo.
El siguiente proyecto a seguir mismo que ya está en la búsqueda de actores donde narra la historia de un chico y una chica que vienen de Guanajuato y se rebelan ante los adultos, es una película violenta y es una película bastante arriesgada.
“Le quiero hacer justicia a cuando era chico y no me entendía con el mundo y era como un rebelde, me metía en muchos problemas y si siento que en este momento es como hacer un homenaje para poder hacer otro tipo de cine” asegura Naranjo.
El nuevo “boom” va a llegar cuando se hagan películas como la suya, dijo, y a partir de ahí se dejarán de hacer churros cinematográficos.
Recordó que “Drama/Mex” cuenta con las actuaciones de Fernando Becerril, Mariano Moro, Juan Pablo Castañeda, Monserrat Lasta, Mariana Pérez, Héctor Dávila, Luis y José Calvillo, y Enrique Calderón.
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