Las producciones estadounidenses son el problema número uno del cine

Barbet Schroeder

Las producciones estadounidenses son

el problema número uno del cine

Liliana Flores Martínez

Los cineastas alrededor del mundo enfrentan un enemigo en común: la maquinaria del cine comercial hollywoodense que acapara el resto de las producciones. El director iraní de La virgen de los sicarios, Barbet Schroeder, no es la excepción.

“Las producciones estadounidenses son el problema número uno del cine en cualquier país”, se quejó el realizador nominado al Oscar en 1991 por El misterio de von Bulow (Reversal of Fortune) en una rueda de prensa en la ciudad de México, donde presentó su documental L’Avocat de la terreur (Abogado del terror).

Por ello, dijo Schroeder, es necesario que los gobiernos apoyen la industria del cine, que para él es su “elixir de vida y pasión”. En un español fluido, Schroeder señaló que “se necesita un público, buenas salas… y la ayuda del Estado”, al tiempo en que lamentó que la falta de apoyo y subsidios económicos hayan dado al traste con el cine en países como Japón.

Schroeder, cuyos créditos incluyen Murder by numbers y Mujer soltera blanca busca (Single White Female), dijo que lo que más le enorgullece de su carrera es haber tenido la oportunidad de rodar películas distintas entre sí y bastante inusuales.

El cineasta iraní Barbet Schroeder, quien promocionó en México su nuevo documental El abogado del terror, afirmó que tiene ética y honestidad en sus producciones pero nunca la obligación de ser objetivo.

”En cada película me comprometo a poner mi visión subjetiva y muy personal de todo cuanto presento en pantalla, de hechos y personas, situaciones y acontecimientos que generan la trama de lo que documento para el público”, indicó en entrevista.

Con motivo de la presentación en México de su filme, en el marco de Ambulante Gira de Documentales 2008, Schroeder sentenció: “Yo no tengo la obligación de ser objetivo, porque, además, toda película es ficción y por lo mismo, siempre tendrá el sentir muy personal de quien la realiza”.

Añadió que “tengo ética y honestidad, y así las dejo ver en cada una de mis realizaciones. Pero no me gusta hablar de mis planes y proyectos a futuro porque eso acarrea mala suerte”.

El iraní muestra en El abogado del terror la vida del abogado Jacques Vergès, quien se ha caracterizado por defender ante los tribunales a terroristas, dictadores y otros personajes de cuestionable catadura moral.

Al respecto, dijo que se trata de un análisis concienzudo y profundo sobre la enigmática personalidad de Vergès, quizá comunista, anti-colonialista y partidario de la extrema derecha. En su trabajo documental expone la interrogante sobre qué convicciones guían la moral de Vergès, “y con el objetivo de descifrar qué se esconde tras este, hombre, llevó al espectador por las sendas más oscuras de la historia”.

Explicó que Vergès, un joven abogado durante la guerra de Algeria, propugnó por la causa anticolonialista y defendió a Djamila Bouhired, símbolo de libertad en su país, sentenciada a muerte.

Esa condena le fue impuesta por plantar bombas en distintos cafés de la ciudad. Vergès, logró liberarla, se casó con ella y tuvieron dos hijos. En la cúspide de su carrera, Jacques Vergès, desapareció durante ocho años, explicó Barbet Schroeder.

La investigación que el cineasta realizó durante varios lustros, lo llevó a descubrir que Vergès, resurgió para defender a enormes terroristas de todo tipo, “desde Magdalena Koppe y Annis Naccache, hasta Carlos el Chacal“.

El cineasta manifestó su afición por hacer cine documental sobre personas “que de una manera o de otra han cambiado el rumbo de la historia, local o mundial”.  Sin embargo, agregó, no se trata de hacer biografías ni lecciones de historia antigua o contemporánea.

“Además de la investigación seria y profesional, cada una de mis películas lleva algo de ficción, porque así es el cine”.  Jacques Vergès, representó también a históricos monstruos como el teniente Klaus Barbie, por lo que quiso seguir “el sinuoso rastro de este abogado del terror”, manifestó.

Relató que el abogado vio la versión final y que al principio no le gustó, pero después dijo que se trataba de “algo importante” porque se trataba de él, lo que refleja su personalidad ególatra“.

Actualmente, Schroeder está en la etapa de postproducción de una película que filmó en Japón y que llevará por título Inju. “Es una película importante” en la que se invirtieron 12 millones de dólares y que trata sobre la rivalidad de dos escritores famosos, uno de los cuales “es amoral y muy malo”, adelantó sobre la historia, escrita por Jean-Armand Bougrelle y Rampo Edogawa.

Indicó que para este rodaje contó con un equipo de unas 100 personas y que espera que esté listo en septiembre, aunque es posible que pueda estrenarse en el Festival de Cine de Cannes.

El filme forma parte de Ambulante Gira de Documentales 2008 que se presentará en 50 sedes en 16 ciudades y tendrá invitados especiales, mesas redondas y conferencias.

El abogado del terror cuenta con fotografía de Caroline Champetier y Jean-Luc Perréard.

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